Columna de opinión por Carolina Vilches vía Geografos.cl

La Comisión 5 de Medio Ambiente tiene como objetivo definir el marco constitucional sobre el cual se estructurará un nuevo pacto social con la naturaleza, y con ello el compromiso institucional del Estado en cuanto a su preservación y custodia. Estos asuntos son vitales para que la nueva Constitución incorpore las demandas socio ambientales que provienen de los territorios y de largas luchas derivadas de las desigualdades hídricas, junto a la degradación ecológica que afecta a gran parte del país.

Nuestro rol en la comisión se da en torno a la discusión sobre el medioambiente, instalar y reconocer la biodiversidad y los principios de la bioética como guías de la Nueva Constitución, así también el reconocimiento de los bienes comunes naturales. Esta comisión también centra su trabajo en torno a los acuerdos que aseguren los derechos de la naturaleza y la vida no humana, el estatuto constitucional sobre territorio marítimo, minerales, criósfera, derecho humano al agua, el desarrollo sostenible y el modelo económico.

De manera personal, tengo el honor y responsabilidad de representar a la Geografía, como única mujer eco feminista que participa de este histórico proceso, acompañada de mis compañeras de La Gota Negra y Geógrafas Chile, referentes del ordenamiento territorial.  Juntas levantamos una propuesta de Norma que plantea el ordenamiento territorial vinculante, con un carácter integral, inclusivo, intercultural e interseccional, elaborado de forma prospectiva, multiescalar, coordinada y con responsabilidad estatal respecto a la preservación de la vida, aguas, suelos y los ecosistemas.

A su vez, obedeciendo al mandato que me ha sido encomendado, de ser portavoz de experiencias como mujer habitante de Petorca en torno a la recuperación del agua para las comunidades y con ello, poner fin a la gestión neoliberal que hoy tienen las aguas.

El agua es el centro de la vida, somos ⅔ de agua que fluye por nuestro cuerpo, que es motor para nuestra vida social, material y sanitaria. Asegurar su acceso para la higiene y el saneamiento es vital y de esto depende la salud o la enfermedad de una población entera, ya que, sin agua, el sistema de salud completo se precariza.

Este mismo porcentaje de agua es esencial para el sostenimiento y la reproducción de la vida, al ser indispensable para el desarrollo de los procesos biológicos, para la subsistencia de la vida animal y vegetal del planeta, siendo el abastecimiento y su contaminación una amenaza para el equilibrio eco sistémico de los territorios.

Desde el eco feminismo y el hidro feminismo recojo aquellas ideas en torno a la gestión del agua y el cómo las mujeres hemos cumplido un rol histórico de lideresas, gestoras y activistas de la defensa de la vida a partir del acceso digno y equitativo de las aguas y su recuperación frente al modelo extractivista.

Todo el trabajo de comisión es para que el resultado de este proceso sea una Constitución Ecológica, que rompa con la mirada antropocéntrica, utilitarista de las personas hacia la naturaleza. Este cambio de paradigma nos ayudará a que vivamos en armonía y respeto con la madre tierra y sin duda es garantía de que las futuras generaciones puedan vivir en un ambiente sano y libre de extractivismo.

Desde nuestra organización, MODATIMA, en sintonía con otras voces de las comunidades en defensa de la recuperación del agua y la naturaleza para los pueblos, hacernos partícipes del proceso constituyente, así como de la Comisión número 5, es el camino estratégico para el cumplimiento de nuestro mandato popular. Proceso que tiene como eje político a los territorios y busca cambiar la relación que tenemos con el agua y la Naturaleza al dotarla de derechos.

Luego de 62 sesiones de la comisión, con el primer informe de reemplazo, hemos logrado valiosos acuerdos que reúnen a gran parte de la sociedad chilena y que ya se encuentran en el texto borrador de la Nueva Constitución. Estas 8 normas lograron ser aprobadas por ⅔ de los y las convencionales en la sesión de pleno nº 71º, mediante las cuales se busca armonizar a escala territorial un modelo económico responsable con los derechos humanos y de la naturaleza.

Por todo aquello seguimos trabajando por el segundo informe, donde viene lo central que es el agua para todas y todos; informe donde también se abordan materias como minerales y modelo económico. Traemos las voces territoriales a la institucionalidad con el mandato claro de recuperar las aguas para el beneficio colectivo de generaciones presentes y futuras. Vamos por los cambios constitucionales que permitirán restaurar la vida y la paz en los valles que han sido degradados, contaminados y sobreexplotados.

Finalmente, destacar los aprendizajes que han cultivado los movimientos sociales en el proceso constituyente, levantando las propuestas creadas desde las diversas territorialidades; y la capacidad de generar consensos amplios y transversales a través del debate de ideas. Aprendizajes necesarios para la nueva etapa de constituirnos y materializar los cambios en el país, con democracia directa y participativa en los instrumentos claves para planificar y ordenar de forma responsable, vinculante y coordinada las políticas públicas. Donde por fin los pueblos de Chile, a través de los diversos sistemas de conocimientos, podremos diseñar y decidir soberanamente nuestro destino.